
Creo que es momento de volver.
Sin presiones, sin prisas.
Al fin y al cabo, lo echo de menos, y nunca está de más comenzar el día desahogando mis penas, miserias o alegrías en este mi blog. Con cambio de aires, con diferente estado civil y con un par de años más a mis espaldas ( ya soy treintrañera, ¿ os lo podéis creer?).
Muchas me conocéis por estos lares. Otras tantas, podréis conocerme poco a poco. El egocentrismo vs narcisismo es una de mis máximas cualidades, así que a menudo hablaré de mí misma, de esa manera podréis comprobar por vosotras mismas que no miento en mi diagnóstico.
Quien me pregunte por la Farruca, comentaros que sigue en su linea. Continúa sin entender que desordenada no es sinónimo de guarra, y mi fama sigue cayendo en picado cada vez que hace referencia a ello, es imposible cambiarla. Por si os interesa, deciros que se salió con la suya. No me casó Don Joxe María, pero aquel cura de parecido razonable con la difunta madre del rey, tampoco lo hizo. Fue trasladado de parroquia ( si la Farru tuvo algo que ver al respecto genera dudas en mi entorno, pero viendo la peligrosidad de sus actos, cualquiera pregunta). Me casó un cura de afición txikitero, pero eso da para otro tema.
¿Mi hombre? más de lo mismo. Sigue sin sacarme de pobre y dedicándose a lo que él llama cimientos para un futuro prometedor en el mundo del fútbol. Sobre su tranquilidad, nada ha cambiado. El pan llega duro de todas maneras. Mis antiguas lectoras lo entenderán.
Y ¿ mi vida?. Pues eso. Divertida, caótica, rutinaria, inesperada, estresante y única. Lo dicho: mía.
Sin más rollos. Bienvenidos al blog de mis pequeñas historias.
Pasen, sírvanse el cubata a su gusto y lean. Como siempre os digo, siéntanse como en su casa.
Atentamente y con muchas ganas:
Moon ( el retorno).
Fotografía: Tumblr