Mostrando entradas con la etiqueta psicoanalisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psicoanalisis. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de abril de 2011

Psicoanalizándo-me (II)


Todo sucedió en Navidades. Mi primo había rescatado vídeos familiares inéditos de hace muchísimos años y estábamos todos expectantes por verlos.

Antes de detallaros el shock que supuso visualizarlos, os diré a modo de conclusión dos cosas. La primera, es que es curioso la realidad tan distorsionada que puedes tener de tu persona y la segunda, es que a los hechos me remito cuando digo que la moda es muy cíclica y todo vuelve.

Estábamos todos reunidos alrededor de una mesa. Navidades de los 90. El cámara iba enfocando uno por uno.




Hala, jajaja...mira, el abuelo está igual.
Mira, mira, la abuela!!!qué guapa!
Ayyy...mi S. qué guapo...¿ qué tendría 15 años? qué moreno...
Ese es G. Si sólo tenía 3años!, qué gracioso....qué simpático
...............
Jajajaja....y ¿ las batas de guatiné de las mujeres?
Tia M...qué pelos!!menuda permanente!!
Y mira G. no para de comer!!jajajajjaa...qué bueno....

Y mientras tanto..................................

Allí, en la esquina de una mesa, una pequeña personita de unos diez años cantaba una rumba (¡!) a la par que comía. Una persona con un peso corporal de unos 30 kilos. Si no fuera porque parecía formar parte de esa familia, diría que la habíamos invitado a cenar por Acción de Gracias.

¿Y esa? ¿ quién es la rumanita que canta?
¿Esa? ostras...¿esa es Moon?!!!buah............jajajajajajajjjajajaa..............
Qué fuerte....jajajajajajajajajaja......
Qué chunga......jajajjaajjajajaa.......
Hostia puta ( mi hombre dixit)

No era para menos. Mi prima de siete años no entendía nada. Miraba la pantalla, me miraba a mí, volvía a mirarme, miraba la pantalla. Era incapaz de asociar ambas imágenes. Es una pena ver cómo un mito puede caer tan rápido.- jajaja-Qué fea! -exclamó la criatura.

Quien diga que cualquier tiempo pasado fue mejor, miente.

Era extremadamente delgada, mis ojos eran como dos grandes platos redondos ( algo así como una Bob esponja femenina) y tenía el pelo larguísimo. Cuando digo larguísimo, es larguísimo. En la misma proporción que encrespado. Ni más ni menos ( qué favor hicieron a la humanidad las GHD). Para rematar mi look capilar, un flequillo cardado me cubría media cara. Mi vestuario
( outfit si hay alguna egoblogger por ahí) se complementaba con un jersey de máxima inspiración Gaultier. Un fluor look total, en tono amarillo no facilitaba mi necesidad de pasar inadvertida. Si a todo esto le añadimos que me encantaba chupar cámara, y darlo todo mientras cantaba y comía, aún no entiendo como los servicios sociales no intervinieron en mi infancia.





El segundo video no contribuyó a revalorizar mi imagen. Habían pasado dos años, pero se ve que estaba entusiasmada por mi cabellera y su encrespado. No me había cortado ni las puntas. En este caso, me encontraba de visita en un Parque Nacional de animales. Caminaba enfadada con un outfit en puro auge: jersey calado ( lo que viene a ser un jersey tipo ganchillo), unos jeans de tiro alto ( muy alto) y las Dr. Martins ( sin comentarios). De pronto, sin venir a cuento, y cuando el cámara estaba entretenido con unos monos, hace un cambio de plano y allí estaba yo, dándolo todo encima de una roca cantando el Saturday Night con coreografía incluida. Más me hubiera valido comer un poco más y quemar un poco menos. Mi autoestima actual lo hubiera agradecido.

Del tercer video, mejor no hablamos. Estaba enfadada ( otra vez), en bañador y con zuecos. Hubo un momento en que protagonicé una casqueta en toda regla ( con doce años.). Mi hombre tras recuperarse del susto, susurró algo así como que había cosas que no cambiaban, pero creo que mi mirada asesina hizo que no lo dijera demasiado alto.

Para mi alegría eramos unos cuantos primos más y el cámara decidió que ya era momento de dejar de grabar a la rumanita y dedicarse en exclusiva a mi primo de cuatro años, que en ese momento estaba en pelotas y sentado en el baño exclamaba cosas tales como: " Ayy amá, que no puedo, que no me sale", mientras saludaba a cámara.


Menos mal, que al menos, mal de muchos, ya se sabe....consuelo de tontos.



Feliz lunes



Fotos:pinterest




jueves, 31 de marzo de 2011

Psicoanalizándo-me (I)


He decidido autopsicoanalizarme. Nada de profesionales.



Hace dos domingos, comiendo en casa de los papás Farruco, mamá Farruca, tras servir la comida a los otros cinco comensales, obvió mi presencia, se sentó y se unió a la carga con el primer plato. Yo, desolada ante tal despropósito a punto estuve de ser un mar de lágrimas, pero mi angustioso reclamo con un: -Ama, cada día me quieres menos-, y su consuelo como r espuesta:- ayyy hija mia,no te había visto, y no te me pongas tonta que ahora te sirvo- hizo que al llegar a mi casa, pensara en la posibilidad de acarrear traumas infantiles que hicieran que por ello actuara de una u otra manera en mis diferentes aspectos de la vida.




Para comenzar con mi terapia, llamé a papá farruco y solicité que me entregará los álbumes fotográficos disponibles de mi infancia. Lo tuvo fácil. Si mi hermano, tres años mayor que yo, disponía de cuatro álbumes para él sólo, con un centenar de fotos en cada uno de sus actos ( entiéndase por acto, primera sonrisa, primer diente, segundo, tercero,cuarto, dentadura íntegra, estreno de carro, cuna, orinal, y un largo ecétera), yo, sólo disponía de un mísero álbum y lleno de fotos de prolongación de la vida infantil de mi hermano. En ese momento, caí en la cuenta, que tenía una tarea ardua por delante. El “ tú llegaste escapada" de mis padres, empezaba a tener sentido.



Siendo realistas, es en cierto modo comprensible que no dispusiera de muchas fotos en mi primer año de vida. Si tenemos en cuenta que tenía un muelle por cuello daba mucha pena verme en foto y que me asemejara tanto a los perros que antiguamente se ponía en la parte posterior de los coches. Pobre de mí. Eso sí, desde aquí millones de gracias a aquellos cabrones que se fotografiaban a mi lado y no eran capaces de echarme una mano manteniéndome la cabeza en su sitio. Si todo esto lo trasladamos a mi treintena, creo que soy capaz de leer entre lineas y no espero encontrarme con personas capaces de tenderme una mano con el objetivo de evitar mi ridículo ( gracias, simpáticos).



Continuando con los retratos, llegamos al momento obsesivo de mi padre de sacarme fotos con todos aquellos animales disponibles en el pueblo de verano. Verme rodeada de gallinas y con lágrimas en los ojos intentando huir de ellas mientras en mi mano tenía un arma de destrucción masiva llamada comida, lo cual,provocaba que me persiguieran por toda la calle, es muy preocupante. Si a ello le añadimos, fotos con cerdos, burros y vacas y la insistencia de mi padre porque me arrimara un poco más a ellos, mi animalfobia adulta a determinados animalitos es más que comprensible.



Para finalizar, y dar paso en el siguiente post a mi autopsicoanálisis analizando videos ( os aseguro que es muy muy duro), llegaron los cortes de pelo. Ahora entiendo el porqué nunca acabo de acertar con mi color/corte de pelo y durante mi adolescencia he experimentado con toda clase de peluquerías y centros estéticos. Si yo, en mi absoluto momento inmaduro ( ¡tenía sólo cinco años!) decido cortarme flequillo creo que es muy cruel por parte de mis progenitores tomar la decisión de dejarme tal cual el pelo a modo de castigo. Además y añadiendo un grado a su delito, sacarme una foto, ampliarla y tenerla en el salón de su casa, con todos mis respetos,queridos padres, es de trauma sólo tratable por lo menos, por super nanny.


Ayyyyyy.....



Continuará.....