Menuda semanita llevo.
Esta semana, sin ir más lejos, me he sorprendido a mí misma viendo en la tele la disputa entre la coles y la fandanguilla. Una pena.
Para aquellos que no tengais el placer de conocerla, la coles es bautizada con dicho nombre por usar dichas verduras cada vez que llamaba a su amante el torero y deseaba proponerle lo que viene a llamarse un coito fugaz. Yo, ante tal afirmación y seguramente en consecuencia a mi astenia antes mencionada, cuando mi hombre entró en casa, me puse de lo más tontorrona y le pregunté aquello de ¿ pichurrín, quieres coles?. Él, que no está nada "in" en el tema, me dijo que para cenar prefería chuleta, que lo verde y amarillo, para los conejos. Yo, estuve a punto de contestarle una verdadera burrada, asociando los términos comer y conejo, pero mis estudios en cole de monjas hace que sea toda una señorita e incluso me ruborice tan sólo de pensarlo y contarlo en este mi blog.
Total, que no sé ni para qué os cuento esto.

En realidad, venía a daros un poco de envidia y comentaros que para curarme de los males que me acechan, me voy en semana de Pascua a Roma y Florencia. Ja, ja, y ja. Me encanta la idea. Eso de verme rodeada de italianos plastas me apasiona. Ahora bien, necesito sugerencias. No de italianos, por supuesto ( voy con mi hombre, y no hay italiano que le supere...ejem, ejem...amor, un beso!!) si no de cosas que bajo ningún concepto debo perderme por aquellos maravillosos lares.
Hala, a comentar!!!!
Besos