
Estoy a falta de inspiración. Ni el hecho de que mi vida sea un cúmulo de situaciones surrealistas hace que me vea capaz de contároslas. Y es que mi última etapa como estudiante ( sí, con 30 años aún sigo en ello!!) hace que toda mi energia esté depositada en un mismo objetivo. Desde aquí prometo que con mi segunda carrera me planto. Es hora de cerrar y asumir etapas.
Ayer, mientras repasaba mis dichosos apuntes de estadística e intentaba averiguar para qué me serviría aquello en un futuro, decidí ponerme una mascarilla en el pelo y sujetármelo con una toalla mientras pasaba horas entre cálculos matemáticos. Por un momento, me sentí taaan jequesa. Era una pena que debido al calor luciera pantalones cortos y camiseta de tirantes. Creo que por ello no recibí las alabanzas de mi hombre. Hubiera sido más efectivo un traje Dior simulando un maravilloso burka ( pero burka al fin y al cabo) para que todos aplaudieran mi estilo y mi saber estar. Es más, posiblemente alabaran mi lucha por los derechos de las mujeres de mi pais, dejando a un lado la simple tontería de que no son respetados muchísimos de los derechos humanos que como mujer ( y sobre todo, como persona) les debería pertenecer. Pero, ¡qué más da! si es todo estilo y elegancia. Al fin y al cabo, tiene la suerte de ser la única mujer que viaja con su esposo, y todos sabemos lo maravilloso que es cuando compartes, gozar en exclusiva ciertos privilegios ( yo lo comparo como cuando mi hombre abandona la cama para ir a trabajar y a mí aún me queda media hora...es, insisto, taaaaan placentero..).
Ahora entiendo como se debió sentir el premio Nobel de la Paz cuando se cargó al malo. Esos pequeños momentos de autoridad y de " hago lo que me da la gana" son la bomba. Y además le humaniza muchísimo, da igual ser presidente que trabajadora y estudiante como yo, todos los necesitamos.
En fin, que me afilo demasiado y no es bueno. Que este es un blog de buen rollo y mi despertar de lunes está devaluándolo mucho. Creo que lo mejor será empezar a trabajar que es lo que corresponde y dejarse de chismorreos. Eso sí, hablando de chismorreos: yo soy Kate y bajo ningún concepto mi hermana va más guapa que yo a mi propio enlace. ¡Habrase visto!, qué falta de consideración. Y luego se extraña la gente que el mundo vaya como va. Al menos,a modo de consuelo, siempre nos quedarán los políticos y sus campañas electorales. O no. Quién sabe.
Feliz semana